Cuando no se te viene a la mente nada para comenzar a escribir, sucede que un rubio, tal vez de Rusia o algún país cercano, saca él sólo de la expendedora de cervezas 4 latas de "Estrella Damm". Mientras tanto, un chino usa una laptop de las buenas desde hace ya más de dos horas. Y en la tv pasan un recital de ACDC. Es así la vida de hostel. Y eso que todavía no vi una gran cantidad de personas, aunque mi habitación está completa.
Todavía no sé qué voy a comer. En la esquina hay un lugar donde venden comida, posiblemente hoy me compre algo hecho y ya desde mañana veré a ver si me cocino algo. La verdad que estoy cansado no tanto fisicamente sino mentalmente. Los viajes en general, suelen desgastar. Y más si hay un cambio de horas y paso del calor agobiante de Buenos Aires de los últimos días, al frío madrileño (de 10 grados), que se sienten y mucho.
Al lado mio se acaba de sentar a usar su laptop uno de los que está en mi habitación. Me di cuenta porque tiene puesto como un reloj la llave que nos dan para entrar. No tengo idea de que lugar es aunque estaba con una chica y hablaban o inglés o ruso, no llegué a distinguir porque la música no me dejó.
Ahora habrá que empezar a entablar conversación, como se pueda. Mañana ya va a ser un día que puede llegar a ser más organizado. Como ven, las cosas en el hostel se suceden así, de repente. Los cuartos son muy pequeños como para quedarse allí, no hay lugar para hacer casi nada. Por eso todos salen o están en el salón usando sus computadoras personales o las que te ofrece el hostel.
Por último, y lo que me sorprendió de este primer día, creo que por la calle escuché a más personas hablando en otro idioma, que a los españoles. Es increíble la cantidad de personas que hay aquí y con sus culturas, no conozco Nueva York pero creo que no debe estar lejos de eso. En todos lados de Madrid pasaba esto, subte, hostel, calles céntricas y no céntricas.
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