domingo, 11 de diciembre de 2011

Día 12-13 y 14 Barcelona y 15 Buenos Aires

Primera parte: desde Barcelona

Bueno, llegó el tiempo de la vuelta. Se me cruzan varios sentimientos. La verdad que hice muchas cosas, conocí muchos lugares y mucha gente. Muchas historias de vida. Y aunque sinceramente me despejé, no pude “descansar”. Estuve moviéndome todo el tiempo. Y es algo que no me reprocho, todo lo contrario.

El sentimiento de no querer volver a Argentina es el tema de volver al día a día con el trabajo. Todos amamos esta vida de conocer lugares y personas. Tengo ganas de ver a mi familia otra vez, eso lo puede todo.

Fue un sueño cumplido. Por todo. Por presenciar la final de la Copa Davis. Por visitar los estadios del Real Madrid y del Atlético. Y por poder ir a ver un partido del fabuloso Barcelona, aunque jugaran los “pibes” reforzados por Pedro y Maxwell.

Aunque esto lo voy a subir al blog mañana (hoy), les cuento que estoy viendo el atardecer y los aviones preparados para salir y el movimiento que hay en la pista. Faltan 15 minutos para el embarque y ya quiero estar arriba del avión.

Barcelona, a comparación de Madrid y Sevilla, me parece que tiene más cosas para ver. Si uno quiere, puede tener el día ocupado durante un mes. Hay muchos teatros y muestras de arte, etc. Incluso el clima, al ser más húmedo, ayuda a poder salir a más lugares.

Los primeros días en el hostel de esta ciudad me sentía medio raro. Me sentía raro estando con gente de otros países que no hablaban español. Era la primera vez que me sucedía. Cuando fueron pasando los días me acostumbré a eso y me empecé a soltar un poco más. Tal vez es difícil de entender a los que tienen como idioma oficial el inglés, porque lo hablan muy rápido y cerrado. Pero con los días el oído se va adaptando solo.

Segunda parte: desde Buenos Aires

Ya en tierra argentina. Fue muy raro que alrededor de las 4 de la mañana cuando el avión aterrizó, ya hiciera 20 grados. Tuve muchos cambios de climas estos últimos días. Por suerte al estar nublado no se siente tan agobiante.

El almuerzo del domingo con la familia: algo que me encanta. Los famosos ravioles de la abuela. Muestra de fotos a todos. Las exclamaciones como: “que lindo” y “wooow” fueron las que más sonaron.

Ahora a volver a las andanzas y a cumplir horarios. Este viaje lo voy a recordar de por vida. Espero que la frase: “el mejor viaje de mi vida, por ahora”, la pueda utilizar más adelante. Igualmente va a ser difícil de superar lo que viví en este tour

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Día 11- Barcelona

Llegó el día en el que había que empezar a caminar y a recorrer muchos lugares de aquí que todavía no había hecho. Barcelona es una ciudad grande, casi tan grande como Madrid. Y Gaudí, un arquitecto español que murió en 1926, y que realizó las obras más maravillosas de acá, se lleva todas las miradas de los visitantes.

Cerca del hostel, a dos cuadras, se encuentra una de las casa que él hizo: La Pedrera. Y a cuatro cuadras de allí, La Casa Batlló. Si pueden ver alguna foto es muy recomendable para que vean lo que vi. De allí, pasando por la tienda más importante de España, por lo menos de las ciudades más importantes, El Corte Inglés, a unas 8 cuadras se puede ver el Arco del Triunfo, y caminando más metros llega uno al zoológico, todo luego de pasar por parques con un verde reluciente.

Hoy fue un día dedicado a Gaudí se podría decir. Y como el día ayudó, me fui hasta el Parc Guell. Allí se puede encontrar una casa donde el arquitecto vivió durante varios años a principios de siglo pasado. Y no sólo eso. Es uno de los puntos donde se puede ver la ciudad desde arriba. Monumentos como La Sagrada Familia son claramente visibles desde allí.

Eso llevó más de dos horas. Cuando regresé hice un recorrido que me recomendaron en el hostel de 5 plazas, una muy cerca de la otra, que quedaban de camino al lugar de hospedaje. Son lugares donde a la noche se puede beber alcohol. Así que van a ser visitadas, como corresponde.

Luego no mucho más. En mi cuarto somos un portugués, un finlandés, una holandesa, dos australianas y quien escribe. Se lleva bien la situación por el momento. Hoy hablé con una rusa que habla en español, me contó que para la facultad donde va ella, en Moscú, está preparando una Tesis sobre Chile, más que interesante.

Viendo el mapa, pensando qué haré mañana, así transcurren estos últimos días de vacaciones en Barcelona, una ciudad que se hace querer más allá de la lengua Catalana que no se entiende pero que, igualmente, cuando notan que no hablás catalán, se comunican con uno en castellano.

martes, 6 de diciembre de 2011

Día 10- Barcelona


Si hay algo deprimente es que en tu hostel seas el único que habla en español. Y aunque mi inglés no sea malo, no se compara con los que realmente suelen hablarlo todos los días. En la habitación eramos de todas partes: un finlandés, una holandesa, un portugués, un italiano, y yo. Una mezcla increíble. Decidí irme a dormir temprano antes de empezar a llorar por la depresión (?).

Por suerte, mientras estabamos desayunando, entró una pareja que saludó con un: "Buenos días", a lo que rápidamente respondí. Eran argentinos!! Más específicamente de Córdoba capital. Me puse a hablar con ellos. Me contaron que son periodistas y que también habían ido a ver la final de la Davis.

Él 45, ella 48. Les pregunté si los podía acompañar en su recorrido de hoy. Me dijeron que sí sin dudarlo. Muy buena gente. Almorzamos en frente del río, frente a los yates, previa ida a la iglesia de la Sagrada Familia, ideada por Gaudí, una maravilla. Luego fuimos a La Rambla y la Catedral, pasando por el barrio gótico.

Raúl también había sacado su ticket para ir al Estadio Camp Nou, por lo que fuimos juntos a conocer esa obra maestra.

Luego de un largo día, necesito un descanso para mañana poder recorrer muchas cosas más que tengo pendiente en esta ciudad. Ciudad que hoy por ser feriado estuve llena de gente en todos lados, algo no tan agradable. Esperemos que mañana no sea así. Igualmente es más bella de lo que imaginé.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Días 6, 7 y 8- Sevilla y 9 en Barcelona

Como habrán visto, estos últimos días no tuve tiempo ni siquiera para escribir en el blog. Pero esto se debió a la Copa Davis que se jugó en Sevilla. Como ya sabrán el campeón fue España. Pero fue una gran serie de los dos equipos. Lo que viví los tres días, pero en especial el sábado después del partido de dobles con la hinchada argentina saliendo del estadio La Cartuja cantando ante el asombro de los españoles y una imagen muy particular de un señor de seguridad filmando, son cosas que las escribo ahora y recuerdo el momento y se me hace un nudo en la garganta.

Sevilla es una ciudad preciosa por donde se la mire. Calles limpias. Autos que dejan cruzar al peatón en todo momento. Gente bonita. Todos están bien vestidos siempre. Me terminé enamorando de esa ciudad, lo tengo que reconocer. Va a ser difícil que la olvide.

Supongo que para los que viven ahí deben estar acostumbrado a los horarios y costumbres de las personas de allí. Para un visitante, no es fácil de ver negocios cerrados a las 10 de la noche. Igualmente es sólo un detalle.

En el hostel donde estuve alojado estaba manejado por dos argentinos, así que me sentí como en casa, hubo una mañana que tomé mates después de mucho tiempo.

Conocí un montón de personas en Sevilla, la última noche charlé como 3 horas con una pareja de  venezolanos y otra pareja alemana. Con los dos primeros en castellano y con los otros dos en inglés. Créanme que es algo que te abre la cabeza totalmente. La gente del hostel organizó una noche ir a ver bailar flamenco y ayer mismo, una banda de jazz. Son cosas que si uno tiene la posibilidad lo recomiendo totalmente.

Hoy, Barcelona. Luego de más de 5 horas de viaje en el tren estoy en esta ciudad que me han recomendado muchas de las personas con las que he hablado en estos días. El tiempo me recibió con el cielo nublado pero algunos rayos de sol se pudieron ver. Con mi ticket para ir a ver el partido de mañana entre Barcelona y BATE Borisov.

Tengo todos los sentimientos. Vengo de Sevilla, que me enamoró en todo sentido. El sábado tengo que volver a casa. Extraño a la familia, por otro lado me encantaría quedarme unos días más pero tengo que volver al trabajo.

Voy a tratar de disfrutar a full esta última semana, sino después me lo voy a reprochar. Igualmente lo que he aprendido en este viaje no tiene nombre, me ayudó un montón.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Día 5- Sevilla


Día jueves. Día de cambio de ciudad. Voy a extrañar el hostel de Madrid. No sé porqué, pero tal vez por ser el primero y por no haber sufrido nada en aquella ciudad, se hizo querer. La decisión de venir a Sevilla en tren fue acertada de principio a fin. Se me pone la piel de gallina mientras escribo esto y recuerdo a entre 15 y 20 argentinos que viajamos en el mismo tren. Muchos de ellos con remeras y banderas.

Sevilla es realmente hermosa. Tiene casas bajas y antiguas. La gente es amable y hasta te tira alguna cargada cuando se dan cuenta que uno es argentino y que mañana será la final de la Copa Davis. Es increíble la cantidad de compatriotas que encontré acá. Más de los que me imaginé. Y dicen que mañana llegarán otros tantos.

Hay quejas debido al cambio de ubicación de las entradas. Para los que no están al tanto, La Real Federación Española de Tenis, incrementó las localidades en 5 mil, por lo que mandó a la gente argentina 14 filas más atrás. Veremos que pasa mañana. Igual vamos a ser un montón.

Creo que es muy difícil que Argentina dé el batacazo. No nos olvidemos que estamos jugando contra el número 2 y el número 5 del mundo. Realmente son cracks. Como también lo son David y Juan Martín, pero los nuestros están faltos de ritmo y queramos o no, eso también cuenta. Un 0-2 sería frustrante, un 1 a 1 no estaría mal y desde ya que un 2-0 sería un premio demasiado difícil de creer.

Luego de más de tres horas en  la puerta del hotel, pude conseguir sacarme fotos con los 5 jugadores y el técnico "tito" Vázquez. Valió la pena la espera. Estaba sin almorzar y con un poco de frío.

El hostel donde estoy ahora me cayó bien desde el principio porque los dos chicos que lo atienden son argentinos y muy buena onda ambos. Ahora, desde mi habitación (en la que estoy sólo hasta mañana, según me dijeron), escucho los gritos de ebrios que están a una cuadra en un bar, pero no me van a impedir que duerma hermosamente bien esperando, más que ansioso, mañana a las 14 hora de aquí, estar en el Estadio La Cartuja alentando por Argentina.