Como habrán visto, estos últimos días no tuve tiempo ni siquiera para escribir en el blog. Pero esto se debió a la Copa Davis que se jugó en Sevilla. Como ya sabrán el campeón fue España. Pero fue una gran serie de los dos equipos. Lo que viví los tres días, pero en especial el sábado después del partido de dobles con la hinchada argentina saliendo del estadio La Cartuja cantando ante el asombro de los españoles y una imagen muy particular de un señor de seguridad filmando, son cosas que las escribo ahora y recuerdo el momento y se me hace un nudo en la garganta.
Sevilla es una ciudad preciosa por donde se la mire. Calles limpias. Autos que dejan cruzar al peatón en todo momento. Gente bonita. Todos están bien vestidos siempre. Me terminé enamorando de esa ciudad, lo tengo que reconocer. Va a ser difícil que la olvide.
Supongo que para los que viven ahí deben estar acostumbrado a los horarios y costumbres de las personas de allí. Para un visitante, no es fácil de ver negocios cerrados a las 10 de la noche. Igualmente es sólo un detalle.
En el hostel donde estuve alojado estaba manejado por dos argentinos, así que me sentí como en casa, hubo una mañana que tomé mates después de mucho tiempo.
Conocí un montón de personas en Sevilla, la última noche charlé como 3 horas con una pareja de venezolanos y otra pareja alemana. Con los dos primeros en castellano y con los otros dos en inglés. Créanme que es algo que te abre la cabeza totalmente. La gente del hostel organizó una noche ir a ver bailar flamenco y ayer mismo, una banda de jazz. Son cosas que si uno tiene la posibilidad lo recomiendo totalmente.
Hoy, Barcelona. Luego de más de 5 horas de viaje en el tren estoy en esta ciudad que me han recomendado muchas de las personas con las que he hablado en estos días. El tiempo me recibió con el cielo nublado pero algunos rayos de sol se pudieron ver. Con mi ticket para ir a ver el partido de mañana entre Barcelona y BATE Borisov.
Tengo todos los sentimientos. Vengo de Sevilla, que me enamoró en todo sentido. El sábado tengo que volver a casa. Extraño a la familia, por otro lado me encantaría quedarme unos días más pero tengo que volver al trabajo.
Voy a tratar de disfrutar a full esta última semana, sino después me lo voy a reprochar. Igualmente lo que he aprendido en este viaje no tiene nombre, me ayudó un montón.
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