Primera parte: desde Barcelona
Bueno, llegó el tiempo de la vuelta. Se me cruzan varios sentimientos. La verdad que hice muchas cosas, conocí muchos lugares y mucha gente. Muchas historias de vida. Y aunque sinceramente me despejé, no pude “descansar”. Estuve moviéndome todo el tiempo. Y es algo que no me reprocho, todo lo contrario.
El sentimiento de no querer volver a Argentina es el tema de volver al día a día con el trabajo. Todos amamos esta vida de conocer lugares y personas. Tengo ganas de ver a mi familia otra vez, eso lo puede todo.
Fue un sueño cumplido. Por todo. Por presenciar la final de la Copa Davis. Por visitar los estadios del Real Madrid y del Atlético. Y por poder ir a ver un partido del fabuloso Barcelona, aunque jugaran los “pibes” reforzados por Pedro y Maxwell.
Aunque esto lo voy a subir al blog mañana (hoy), les cuento que estoy viendo el atardecer y los aviones preparados para salir y el movimiento que hay en la pista. Faltan 15 minutos para el embarque y ya quiero estar arriba del avión.
Barcelona, a comparación de Madrid y Sevilla, me parece que tiene más cosas para ver. Si uno quiere, puede tener el día ocupado durante un mes. Hay muchos teatros y muestras de arte, etc. Incluso el clima, al ser más húmedo, ayuda a poder salir a más lugares.
Los primeros días en el hostel de esta ciudad me sentía medio raro. Me sentía raro estando con gente de otros países que no hablaban español. Era la primera vez que me sucedía. Cuando fueron pasando los días me acostumbré a eso y me empecé a soltar un poco más. Tal vez es difícil de entender a los que tienen como idioma oficial el inglés, porque lo hablan muy rápido y cerrado. Pero con los días el oído se va adaptando solo.
Segunda parte: desde Buenos Aires
Ya en tierra argentina. Fue muy raro que alrededor de las 4 de la mañana cuando el avión aterrizó, ya hiciera 20 grados. Tuve muchos cambios de climas estos últimos días. Por suerte al estar nublado no se siente tan agobiante.
El almuerzo del domingo con la familia: algo que me encanta. Los famosos ravioles de la abuela. Muestra de fotos a todos. Las exclamaciones como: “que lindo” y “wooow” fueron las que más sonaron.
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